DESTINO es el término que usamos para denominar a nuestros deseos inconscientes, aquellos que no nos animamos a hacernos cargo; con lo grandilocuentemente sonoro de esa pomposa atribución, DESTINO, pretendemos legitimar los (inconscientes) actos propios que propenden la concreción de aquellos deseos.
Ese "destino" inexorable y supuestamente predeterminado no nos es impuesto.
Hace 16 años


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