
En las fiestas de los 80 los varones acosaban a las mujeres y éstas no te dejaban avanzar sino hasta el codo que te clavaban cuando lograbas bailar un lento.
En los 90 las chicas se empezaron a liberar y ya le dejaban meter mano al seductor que lograba convencerlas que ellas querían tener algo con él.
El nuevo milenio transformó a las fiestas en culiaderos a cielo abierto, pero no sabías si la chica que te gustaba te miraba a vos o a tu amiga, que seguramente ya te había volteado por puro espíritu de amazona territorial nomás.
En estos tiempos andan todos demasiado drogados como para andar gestionándose sexo.
Y encima ya no se bailan lentos...


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