
Aparte de la bestialidad inconmensurable del paisaje andino, lo que más disfruté de Bariloche el año que viví allí fue largar la mochila de mis proyectos y planes para pasar a ser un desamparado de perspectivas y futurología barata, como nada de lo que me interesaba podía desarrollar allí, entonces no tenía la cabeza ocupada pensando boludeces toooodo el tiempo, con una energía motivacional mirando siempre hacia adelante.
Ese corte abrupto me vino bárbaro par vivenciar el día a día, el hoy por hoy, me dio un timing zen que me hizo bajar muchos cambios, y a relativizar la importancia de mis proyectos, si al fin y al cabo la única razón de ser de ellos es darme una razón de ser a mí (un sujeto que "desea"), si no necesito una razón para ser, si tan solo soy, entonces ya no necesito mis "proyectos".


2 comentarios:
Gracias Javier.
mirá vos killerarte, te gusta las memorias póstumas de Paz!!! Tengo un guion de corotmetraje sobre Paz!!! Adoré ese libro
La verdad que me sorprende que hayas leído mi blog, me alegro que te haya gustado.
Me imagino que te conzco, pero no te reconozco en esa foto. Quien sos?
Publicar un comentario