Espacio dedicado a mi pulsión cuasi onanista de expresar con palabras el exceso de conciencia de mí mismo que padezco. Y otras yerbas

viernes, 22 de mayo de 2009

sinsentido



Creía que la pulsión por vivir me la daban mis cambiantes “pasiones”.
Visualizar que esas ADICCIONES no son más que manotazos de ahogado de un ser que pelea por no sucumbir a los movimientos peristálticos de la ciénaga nihilista me lleva a hacerme esta pregunta: si toda esta “vitalidad” puesta de manifiesto en mis aspiraciones artísticas no es más que un desesperado intento para no deprimirme en vez de un llamado vocacional, aunque fuere un matiz que me caracterice respecto de la gran mayoría de los mortales que no tienen la más puta idea de lo que quieren para sus vidas, si no es un sutil perfume personal, si no es nada de eso, entonces… no tengo una motivación auténticamente personal para vivir la vida, mi vida.

¿Entonces toda esta mierda del arte se trata tan solo de una “salida” más o menos elegante al laberinto de mi cabeza y su existencialista danza interpretativa de la “realidad”?
Estando parado en la frontera que separa la locura de la “normalidad” mi respuesta a esa angustia se centró en llenar el vacío aprendiendo variadas disciplinas artísticas y disfrutando de los cinco sentidos primarios, la única realidad posible, el sensualismo como norma.
Eso suena demasiado a mierda psicofilosófica.
Me entrego al goce de los sentidos, disfruto aprender todo lo que mi curiosidad dictamine como valioso, pero éstas no son razones para vivir.
La vida no tiene sentido, es un fin en sí misma.


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