Espacio dedicado a mi pulsión cuasi onanista de expresar con palabras el exceso de conciencia de mí mismo que padezco. Y otras yerbas

domingo, 31 de agosto de 2008

Nieve


Mientras nieva los sonidos del afuera se esponjan, puedo escuchar un poco más adentro de mí.
Los millones de copos que sobrevuelan a una apenas perceptible velocidad me invitan a flotar con ellos en el aire, suspendidos desorientan al espectador que también ama a la lluvia y está acostumbrado a su caída vertiginosa y sonora. Entonces la vista amplía su encuadre y adquiere una visión totalizadora, de repente uno es parte de esas partículas en movimiento que atraviesan el espacio con gracia y desparpajo a la vez, me convierto en parte que danza a un ritmo que nace de la mismísima columna vertebral y me despega del suelo, vibrando detenido en un espacio-tiempo propio y general a la vez.
El copo de nieve se resiste a la gravedad, desde su condición hace todo lo posible para no estar en la Tierra (¿cómo no entenderlo?!), y cuando finalmente eso ocurre el copo de nieve, que en el camino se hermanó con otros para ofrecer la mayor resistencia a la caída conformando fascinantes formaciones, se posa levemente en el suelo, casi sin hacer ruido, como para que nadie se entere de su llegada, si tuvo que aterrizar que nadie lo sepa; ya abajo se entrega a los otros a que se posen sobre su consistencia.
Mientras esquío la nieve me mantiene despegado de la Tierra, mientras más honda la nieve más centímetros estoy despegado del suelo, y mientras más rápido me deslizo sobre ella, más patente es la sensación de que puedo volar. Ritmo y balanceo, velocidad, el viento en la cara, si tan solo pudiera desplegar las alas que ya no tengo… (tal vez porque ya no me hacen falta)
La nieve es mi amante

No hay comentarios:

Datos personales

Mi foto
Córdoba, Argentina
Dilettante

Placa de Facebook

Links a mis cortos

Adopción. Mi primer fílmico

Mi lista de blogs