El deprimido debe tener un aroma especial, algo primitivo e imperceptible para el común de los mortales pero detectable a la distancia por quien también ha pasado por una depresión, vos lo olés y te das cuenta que esa persona está en ese preciso y exacto lugar de desesperanza total, falto de la más mínima energía para proyectar siquiera un pequeño esfuerzo por sentirse bien,(esos que se esfuerzan por no deprimirse y “salen a flote” no se deprimieron nunca, el que se deprimió en serio tirò las herramientas al suelo, no puede construír nada, los que no se animan a encontrar la horma de su zapato no tienen ese aroma al que hago referencia).
Cuando ves a alguien deprimido te das cuenta de eso, y una especie de hermandad te vincula con él, y si tenés buena onda para dar, se la das sin dudar, y el otro se da cuenta, y te agradece esa compañía en ese páramo en ese momento, sin preguntas.
Compañía que te entienda es algo significativo en ese momento.
No hay que tratar de entender las causas de la depresión, hay que tratar de entender al deprimido.
Hace 16 años


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