Los protagonistas de algunas series actuales yanquis ya no son el típico chico bueno que quiere enamorar a la vecina de al lado, son oscuros, son contradictorios, son patéticos, casi que son antihéroes, algunos drogadictos, otras dealers, o vampiros. Viene bien la TV yanqui
El caso de Weeds es atrapante porque la clasemediera en cuestión se sale de todos los esquemas previsibles, una flamante viuda joven con dos hijos que no quiere subsistir como una humilde trabajadora cuya remuneracion no alcanzaría para sostener el american way of life que llevaba gracias a los ingresos del fallecido, es hipócrita, es lanzada a la incertidumbre, es histérica y confía demasiado en su lindo culo, pero las cosas le salen bien y uno disfruta que la incorrección triunfe en un mundo que propone reglas de convivencia mentirosas. Ya en la segunda temporada uno comienza a revolear los ojos cada vez que los guionistas permiten que logre zafarse con su charme de los bretes que genera el tráfico de drogas, pero de a poco comieza a sumirse en un mundo violento y peligroso, y la liviandad comienza a ponerse dramática a medida que avanza la tercer temporada (lo mejor de Weeds, episodios de media hora y 12 capitulos por temporada). La hipocresía sería el tema más interesante de esta serie. Gustosa.
Dr. House… qué puedo decir al respecto,más allá que ese día estaba deprimido y necesitaba tirarme a ver la tele sin importar lo que en ella pasaran, me despaché 9 capítulos de un tirón, y al otro día nueve más… (podría argüir que estaba nublado, frío y había viento, pero eso no alivianaría tal índice de patetismo…)(bué, ¿alguno tendrá alguna idea mejor para pasar el rato deprimido?). Yunquie adicto al Vicodin, sería misógino si no fuera por que en realidad es misántropo, odia a la humanidad, y cada vez que expone sus argumentos, ¿cómo no darle la razón? (más allá que también dan ganas de revolearle una pelela usada por su falta de timing y sentido de la oportunidad para decir las barbaridades que todo el mundo piensa y nadie se anima a decir). El patetismo de la condición humana sería el tema tal vez, la excusa: indescifrables casos para diagnosticar que llegada la tercera temporada ya aburren y disminuyen la curiosidad. Toy viendo la quinta temporada y ya parece una telenovela de esas a las que también es adicto. Los productores de tv no tienen el timing suficiente para retirarse a tiempo, pero bué, hay un no se qué que que se yo que te mantiene enganchado. No creo que vaya a mirar la sexta temporada.
True Blood, guau, cómo amo la fantasía, es la posibilidad absoluta de poder irse a la mierda y reelaborar la realidad esta tan anodina y ordinaria de todos los días, sorprende con los giros del guión, asusta cuando muestra la voracidad vampira, despierta la libido porque los vampiros despiertan la libido, es asi, está instalado como un cliché bien ganado, divierte, una delicia, digna del creador de Six feet under, en aquella serie Alan Ball se expidió maravillosamente sobre la existencia finita de los mortales, una casa de sepelios es un lugar donde la tragicomedia de la vida encontraba el escenario perfecto para desarrollar unos personajes desfasados y adorables, en ésta de vampiros puede explayarse sobre la inmortalidad como bien de cambio entre el común de los mortales y una raza compleja, soberbia, depredadora, pero con una infinita melancolía de la belleza efímera de las emociones y los sentimientos que tenemos como especie los humanos.
Contradictorio, guiones que se regodean en mostrar lo más bajo y paupérrimo de la condición humana, pero que al final del partido le dejan hacer un gol al lado bueno de la humanidad, como para no deprimir ¿vio?
¿Quién tolera tragarse la bilis existencialista sin entrar en un infarto gástrico?
Ganar dinero mostrando el patetismo con humor, con inteligencia, y dejando una ligera luz al final del túnel.
Algo de lo cual aprender


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